miércoles, 10 de junio de 2015

Ciencia ficción: todo se vale

Habrás visto alguna película con naves espaciales que recorren diez planetas en un día, o tal vez un paisaje polvoroso con esqueletos de viejos vehículos, paisajes cuyo horizonte reúne tierra y espacio, en fin...escenarios inexistentes (al menos hasta ahora) de mundos en decadencia o bien, en extrema vanguardia.

     Esto, a grandes y llanos rasgos, es la ciencia ficción. Esa peli que te dejó un poco incrédulo ante tales paisajes, fue primero un relato concebido en un mundo ajeno temporalmente distinto al actual, una especie de realidad alterna (pasada o futura), en donde se plantean soluciones a la vida cotidiana de una forma exagerada, tecnológica, mecánica, rústica, etc. El estilo depende del tono en el que esté escrito el relato.

     Para la ciencia ficción no hay límites. Simplemente los que tu mente le sugiera. Es un género libre de convencionalismos y clichés, en el que creas a tus personajes y escenarios dejando volar tu imaginación y haciendo creíbles argumentos inverosímiles en la vida real.
     



     Ejemplo: "El auto, un viejo modelo color verde, había sido rescatado del depósito de chatarra y creativamente modificado por Nick hasta convertirlo en un flamante vehículo flotante que amenazaba con ganar la Carrera Aérea Año 2090, una de las más importantes de aquella ciudad atiborrada de edificios y cables".*

     Tu imaginación desbordada tiene cabida en la ciencia ficción. Anímate a crear un mundo nuevo. :)





Literatura para llevar y compartir



sábado, 6 de junio de 2015

Pedacitos de literatura para compartir

Nuevas series de fragmentos te esperan en: facebook/elgatoenellibrero
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lunes, 18 de mayo de 2015

Un minuto de lectura, un microcuento

¡Hola! He preparado estos microcuentos para ustedes. Poco a poco iré subiendo más relatos propios, capitulados. Mientras tanto, espero que se animen a escribir algunas líneas. El microcuento es un género apto para ello. Disfruten de las letras, son un combustible para el alma.


















viernes, 8 de mayo de 2015

Literatura...¿profética?

"Era el barco más grande que hubiera surcado los mares, y también el trabajo más arduo para quienes lo habían construido.

...Insumergible e indestructible, transportaba unos pocos botes, tal como lo exigía la ley. Estos veinticuatro botes estaban asegurados bajo los pescantes en la cubierta superior, y de ser necesarios, habrían dado cabida a quinientos pasajeros. No en vano llevaba también engorrosas balsas salvavidas; pero (también por otro requerimiento de ley) en cada una de las tres mil literas en los camarotes de os pasajeros, la tripulación, los oficiales y también en las oficinas había un chaleco salvavidas de corcho, mientras que, distribuidos a lo largo de las barbadas, había alrededor de veinte flotadores circulares. En vista de su absoluta superioridad sobre cualquier otro buque, la compañía de vapores anunció, para ser aplicado al Titán, un reglamento en el que creían formalmente algunos capitanes, a pesar de no ser abiertamente seguido: Debería viajar a toda velocidad a través de la niebla, las tormentas, el sol, las mareas y (en la Ruta Norte) el verano y el invierno..."


Exceptuando que en este fragmento se nombra al buque como "Titán", seguramente a más de uno, brinda la idea de que se está hablando de uno de los barcos más famosos: el Titanic. Sin embargo, es un error.


Morgan Robertson (Nueva York, 1861 - Atlantic City, 1915), marino retirado, publicó su novela Futilidad (o El Naufragio del Titán) en 1898, es decir, 14 años antes de que el Titanic se desplomara hacia el fondo del océano.


Las cercanas coincidencias entre la novela y el trágico episodio, son dignas de saberse:


TITÁN                                                                                          TITANIC
Pasajeros: 3000                                                                         - 2,207
Botes salvavidas: 24                                                                  -20
Mes de hundimiento: Abril                                                      -Abril
Causa del hundimiento: Alta velocidad que                         -Alta velocidad que
impidió evitar un iceberg                                                          impidió evitar un iceberg
Sitio del hundimiento: Aproximadamente                            -Aproximadamente
a 600 kilómetros de Terranova                                                a 600 kilómetros de Terranova






"Setenta y cinco mil toneladas de peso muerto avanzando a través de la niebla a la velocidad de cincuenta pies por segundo se habían lanzado contra un témpano de hielo.


En medio del rugido del vapor que se escapaba, y el zumbido de las cerca de tres mil voces humanas surgiendo en agónicos gritos y llamadas desde el interior de los muros que las encerraban y el silbido del aire a través de cientos de postigos abiertos (a medida que el agua que entraba por los agujeros del abollado y hendido lado de estribor lo expelía), el Titán se movió lentamente hacia atrás, lanzándose hacia el mar en donde flotó débilmente de lado, como un agonizante monstruo, gruñendo con su herida de muerte".






Una vez que el Titanic se hundió, la novela de Robertson, hasta entonces una más en las estanterías, se vendió al por mayor. Se crearon hipótesis tanto científicas como sobrenaturales. El público estaba intrigado por la similitud en datos de ambos buques. 
Hasta se llegó a decir que el escritor recibía la información de algún ser astral que prácticamente le dictaba sus relatos. En otra de sus novelas, "Más allá del espectro", describe una guerra en donde se utilizan aviones lanza bombas, las cuales emitían una luz enceguecedora al estallar en la tierra. Esta obra se publicó en una época en la que la bomba atómica era impensable. 

Morgan Robertson es, sin duda, un personaje polémico. Si sus"profecías literarias" son sólo una coincidencia o no, eso queda en el juicio de cada lector. Lo importante es que la literatura -alimentada, en gran medida, de una incesante imaginación- puede no sólo trastocar los límites de la realidad, sino también intervenirla, moldearla, proyectarla. Ésa es la magia de las letras.





miércoles, 29 de abril de 2015

Así empecé a escribir

La casa de mi abuela tenía un estante con muchos libros de variados temas. Uno de los domingos que fuimos a visitarla, se me ocurrió explorar aquél místico mueble. Yo tenía unos once años. Recuerdo que recorrí varias veces con la mirada las repisas. Un libro gordo llamó mi atención. La hora del vampiro de Stephen King, rezaba la portada. Lo abrí en la primera página y, como un encantamiento, la excelsa narrativa me atrapó. No pude soltarlo, así de fácil. Continué leyendo unas páginas más hasta que mi madre anunció que volvíamos a casa. Entonces le pedí a mi abuela que me prestara el libro y se lo devolvería al siguiente domingo. Esa semana me bebí a borbotones el ejemplar, como si fuera el último libro de la tierra. Estaba maravillada con numerosos personajes tan finamente trazados. En cuanto llegaba del colegio, tomaba el libro. Hacía la tarea, luego volvía a la lectura. Después de merendar, igual. Antes de dormir...

El siguiente domingo, cumplí mi promesa y lo devolví -con cierta nostalgia, por cierto- al fiel estante que me prometía con brazos pródigos futuras emociones. Ese día, elegí Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. Luego vino El diario de Ana Frank, y muchos títulos más.

Mientras tanto, inspirada por aquel libro de crónicas vampíricas, empezaba a hacer mis pininos con el papel en blanco, hilando sencillas historias de suspenso y terror. 




En mi cumpleaños doce, la abuela me dio dinero como regalo, y yo lo destiné a escoger el libro que más llamara mi atención. Siempre he sido una admiradora de la cultura egipcia, así que compré un ejemplar sobre la historia de la Gran Pirámide y un disco de música clásica que reproduje mientras mi imaginación volaba hacia Gizeh.

Al entrar a la preparatoria, conté con la suerte de tener una profesora de literatura que sabía cómo inyectar en sus alumnos la pasión por los libros . Recuerdo perfectamente cuando nos dijo: "Espero que se enamoren de la literatura como yo lo hice hace muchos años". En mi caso, fue un enamoramiento que a la fecha no se ha diluido. En esa época aprendí a leer con regularidad, ya que la cuota de su clase eran tres libros al mes. De ahí en adelante, como aquella bendita profesora decía, "siempre estoy leyendo algo, y tengo un libro nuevo en espera".

Desde ese tiempo, yo estaba bien segura que quería estudiar Comunicación y Periodismo. Deseaba pulir mi forma de escribir, aprender a plasmar mi entorno con una pluma. Y eso hice. La carrera me dio herramientas adicionales para dar cauce a mis inquietudes. Hice la especialización en periodismo escrito. Por aquellos días, escuché una entrevista que le hacían a Gabriel García Márquez, en donde le preguntaban: "¿Cúal es su profesión?", y él respondía: "Orgullosamente, soy periodista". Eso fue inspirador. Pensé: "yo también soy periodista, y me gustaría escribir como él".

Con el paso de los años, he escrito cosas en varios géneros. Tienes que explorar tus inquietudes y al final, ver en dónde te sientes más a gusto. En mi caso, descubrí que, aunque me gustan mucho las novelas de King, no es el tipo de suspenso que sale de mi pluma. Me gusta mezclar el thriller con el romanticismo, los grandes secretos de familia, el flashback y la crónica urbana, aunque no desdeño un poco de ciencia ficción futurista. 

No importa si ahora no sabes qué género es el tuyo. Intenta comenzar por alguno, y poco a poco, hallarás tu lugar. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Crestas y Valles

En una historia es necesario contar con puntos de tensión y de relajamiento para mantener atento al lector de principio a fin. Vamos a llamar a los puntos de tensión como "crestas" y a los de relax como "valles". 

Es decir, la estructura de un relato podría ser así: 
Inicio - Nudo - Cresta - Valle - Nudo - Cresta - Valle - Final.

El nudo, como ya lo habíamos comentado en otro post, es el conflicto que desata la historia, y pueden ser tantos como lo consideres, siempre y cuando estén justificados y no olvides de darle una solución o pauta de solución a cada uno. Uno de los mayores errores sería dejar algún nudo sin resolver o al menos dar una idea al lector sobre la solución. Si llega a pasar esto, el lector se quedará con la sensación de que algo faltó y muy probablemente se desilusionará de la lectura.

Un tip es realizar gráficamente el hilo de tu relato, como si fuera un diagrama. Así te darás cuenta de cuántos nudos, crestas y valles estás empleando y si debes aumentarlos o disminuirlos.

Espero que te haya servido este tip y...¡a escribir! ;)